lunes, 5 de abril de 2010

El Diario de Ana Frank


Durante 25 meses, entre 1942 y 1944 estuvieron ocho personas refugiadas de los nazis en la llamada por ellos “casa de atrás”. Pasaron un miedo atroz, no tuvieron ni un solo día de sosiego. Era una buhardilla diminuta en la que casi vivían como animales. Que horror. 40 millones de muertos tan solo en Europa nos dejó la nefasta II Guerra Mundial. Hace ya años, un par de generaciones, pero nos sigue emocionando el recuerdo de los millones de judíos, gitanos, homosexuales… que fueron vilmente asesinados solo por ser “diferentes”…
Su familia era de alemanes convencidos (si, de religión judía, pero poco creyentes), de hecho su padre participó en la I Guerra Mundial con el ejército alemán. Se sentían alemanes, pertenecían a la clase media, tenían una vida relativamente desahogada…

El 12 de julio de 1929 nació nuestra protagonista, pero tras la llegada al poder de Hitler, la abolición de los partidos políticos y la persecución infame sobre todo hacía los judíos, el padre toma una decisión: se irán a los Países Bajos, no puede poner en peligro a su familia; saben la suerte que les espera si permanecen en Alemania…

Y Otto Frank, gracias a sus contactos, consigue el trabajo como gerente de una fábrica de mermeladas en Ámsterdam. Esperan ser felices allí. Mientras tanto, en Alemania, las cosas se van poniendo más negros y, a partir de “la noche de los cristales rotos” ya no ocultan los nazis al mundo (si es que alguna vez lo ocultaron) su xenofobia hacia los “no arios, los diferentes, las razas menores…”.
Va tomando forma “la solución final”, ya se “marca” a los judíos, y el 1 de Septiembre de 1939, Alemania invade Polonia. Comienza la guerra. Las noticias llegan a Ámsterdam, y Otto Frank se preocupa por lo que está sucediendo… Y, en Mayo de 1940, los Países Bajos son invadidos por Alemania y los judíos empiezan a ser el objetivo (tenían que comunicar cualquier movimiento a la SS, cualquier cosa que ocurriera en la vida cotidiana, estaban controlados hasta por sus vecinos…).

Otto Frank va preparando una guarida en la buhardilla de la fábrica ante lo que se avecina, mientras sus hijas, Margot y Anna siguen integrándose en la vida social holandesa y asisten al colegio felices. En 1942 cunde la alarma, llega un policía a la casa familiar con un requerimiento: “Margot Frank ha de presentarse de inmediato ante el cuartel general de las SS”. No pueden permitir que su hija mayor, de solo 16 años vaya a parar a un campo de concentración.

Se recluyeron en su escondite los cuatro miembros de la familia, un matrimonio allegado a ellos y un amigo, en total 8. Pasaron 25 meses con el único consuelo de una radio para sintonizar la BBC británica y la esperanza segura de que aquello acabaría pronto, los aliados llegarían en su auxilio…

Van pasando los meses y Anna recibe un regalo el día de su cumpleaños, un Diario. Comienza a escribir (era una niña muy despierta) los aconteceres diarios, los debates, las ilusiones, los anhelos, las decepciones… lo escribe todo. Cada semana recibían 5 libros que les “pasaba” un empleado del padre y eso para las niñas era como la llegada del maná, les cambiaba el estado de su alma, de su espíritu… Esos libros eran la libertad gracias a la imaginación… 
El 1 de agosto de 1944 Anna con 15 años, escribió sus últimos apuntes. El 4 de agosto alguien delató a sus amigos (hoy día se sigue especulando quién fue, pero aquel que lo hizo seguro que no descansara en paz…). La fatalidad quizo que montaran en el último tren que salio rumbo a Auschwitz, junto con 1000 judíos holandeses. Fue un viaje infernal y solo Otto Frank sobrevivió al campo de concentración. Margot contrajo el tifus y murió. Anna siguió el camino de su hermana y se dejo morir el 12 de marzo de 1945. Con 15 años…. 

Como hemos dicho, Otto Frank sobrevivió a duras penas, y, tras deambular por media Europa pudo llegar a Amsterdam, donde un amigo había podido recuperar de milagro el diario de su hija. A partir de ahí su obsesión era la de editar ese diario en homenaje a los millones de muertos por la infamia. Y… en 1947 consiguió publicarlos y desde entonces, traducciones a todos los idiomas, obras de teatro, películas… se convirtió en un símbolo.

Hay que contar estas historias una y otra vez, para que no se olviden, para que no se vuelvan a repetir, en homenaje a todos aquellos que perdieron su vida por lo absurdo de esta raza humana….

1 comentario:

luis dijo...

lo acabo de terminar de leer y ahora me encuentro ahondando en la historia de annelies. No habia estado nunca mas deprimido que lo que estoy ahora

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